samedi

Vita Brevis (carta a Sebastián R.)

Querido Sebastián,
le extrañará - le enojará más bien- que le escriba de nuevo, rompiendo por décima vez la promesa que hice de no escribirle más. Pero déjeme decirle que no es sólo mi culpa si me veo obligada a escribirle.
Vine a Anatolia a descansar, a resolver unos temas familiares al borde del mar Egeo. Y fíjese si la vida no es terrible.
Decidimos con mi hermana ir a Afrodisia – a modo de rito, de ceremonia de peregrinaje para que ella esté mejor- ir a ver la verdadera cuna del amor.
Por mi parte, ni una vez pensé en Usted.
Pero al llegar a Afrodisia, al templo de la diosa griega del amor, descubrí que el templo se llama el Sebasteion. Me asusté, en serio, y sólo acerté a preguntar la fecha. Si Usted no tiene sensibilidad poética alguna fíjese que a mí tal casualidad me provocó un irrepresible ataque de risa. Era de nuevo su cumpleaños.
Y decidí escribirle.
La vida es muy breve para ignorar este tipo de cosas. Y me quedan muchos meses de mayo por olvidar en mi vida futura, que de todos modos no será muy larga.
Ahora sí, esperemos, por última vez:
Feliz cumpleaños.
Se despide muy cordialmente,
Gabriela

PS/ Para seducir a una mujer, tome en consideración este lugar. Que el templo de Afrodita en Anatolia se llame Sebasteion debería llenarlo a Usted de orgullo taurino. Más aún que lo del rey Sebastián en Portugal, que me dió un ataque de pánico en Lisboa hace un año, recuerda? Cuando me acusó de desposeerlo de la magia de mi máscara de años.
Ahora ya no me da risa ni pánico, lo que me parece muy sano. Ya no me hace nada.

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