Teodora necesita inspirarse del silencio.
Teodora debería volverse muda algún día. Para poder gritar mejor.
Sí, cada cierto tiempo Teodora decide guardar un día de silencio. Para que la palabra venga con dolor, y en su camino esboce una llaga, una herida por donde salgan los escritos de Teodora.
Teodora, reina de Constantinopla. Marguerite Duras, le Cahier Théodora.
Teodora quiere ser escritora. Y ser delgada también.
Quiere asomarse al borde de la orilla de la palabra escrita, al borde de la Poesía, ahí donde se está solo y se crea, ahí donde se sufre pero se deja "huella".
Entonces, regresar.
Regresar desde el silencio hacia un lenguaje que sea suyo. Y como se dice de un perro que ladra, se dirá de Teodora que - escribe.
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