Vuelo Zurich-París.
El sol... la ventana.
Alicia se complace en esa sensación magnífica , vieja de siglos, de deslizarse entre las nubes.
Una hora para llegar a París.
Qué sensación extraña. Hacía tanto que no tenía tantas ganas de volver.
Une vie dévorante.
Alicia.
samedi
Adiós Teodora
Adiós Bizancio, dice Teodora ya casi en el exilio. Ya casi dejando caer su máscara.
Gracias por la máscara de silencio Teodora.
Puede que una tarde a orillas del Bósforo venga yo a dejarme llevar por el agua de topacio.
Puede que venga Teodora a llevarme de la mano a la torre de Leandro y puede que aprenda (Adiós Teodora, vamos despegando) que aprenda de sus ojos a volar desde la Torre de Gálata.
Hola miedo, ya no te temo. Te conozco, te adivino.
Gracias por la máscara de silencio Teodora.
Puede que una tarde a orillas del Bósforo venga yo a dejarme llevar por el agua de topacio.
Puede que venga Teodora a llevarme de la mano a la torre de Leandro y puede que aprenda (Adiós Teodora, vamos despegando) que aprenda de sus ojos a volar desde la Torre de Gálata.
Hola miedo, ya no te temo. Te conozco, te adivino.
La última noche
Es la última noche de Teodora en Bizancio. La ciudad se abrió como un fruto maduro para ofrecerle algunas maravillas escondidas.
No fue el encuentro poético por excelencia (no es Praga ni Nueva York ni Budapest ni Reykjavik ni París). Pero sus ojos estaban fascinados mientras se perdía en la ciudad Vieja, y esa vista del Bósforo al caer la tarde.
La torre de Leandro fue lo que más se asemeja a un encuentro poético, junto con los pórticos abandonados. Increíblemente desolados.
Adiós Bizancio, dice Teodora ya casi en el exilio. Ya casi dejando caer su máscara.
No fue el encuentro poético por excelencia (no es Praga ni Nueva York ni Budapest ni Reykjavik ni París). Pero sus ojos estaban fascinados mientras se perdía en la ciudad Vieja, y esa vista del Bósforo al caer la tarde.
La torre de Leandro fue lo que más se asemeja a un encuentro poético, junto con los pórticos abandonados. Increíblemente desolados.
Adiós Bizancio, dice Teodora ya casi en el exilio. Ya casi dejando caer su máscara.
Vita Brevis (carta a Sebastián R.)
Querido Sebastián,
le extrañará - le enojará más bien- que le escriba de nuevo, rompiendo por décima vez la promesa que hice de no escribirle más. Pero déjeme decirle que no es sólo mi culpa si me veo obligada a escribirle.
Vine a Anatolia a descansar, a resolver unos temas familiares al borde del mar Egeo. Y fíjese si la vida no es terrible.
Decidimos con mi hermana ir a Afrodisia – a modo de rito, de ceremonia de peregrinaje para que ella esté mejor- ir a ver la verdadera cuna del amor.
Por mi parte, ni una vez pensé en Usted.
Pero al llegar a Afrodisia, al templo de la diosa griega del amor, descubrí que el templo se llama el Sebasteion. Me asusté, en serio, y sólo acerté a preguntar la fecha. Si Usted no tiene sensibilidad poética alguna fíjese que a mí tal casualidad me provocó un irrepresible ataque de risa. Era de nuevo su cumpleaños.
Y decidí escribirle.
La vida es muy breve para ignorar este tipo de cosas. Y me quedan muchos meses de mayo por olvidar en mi vida futura, que de todos modos no será muy larga.
Ahora sí, esperemos, por última vez:
Feliz cumpleaños.
Se despide muy cordialmente,
Gabriela
PS/ Para seducir a una mujer, tome en consideración este lugar. Que el templo de Afrodita en Anatolia se llame Sebasteion debería llenarlo a Usted de orgullo taurino. Más aún que lo del rey Sebastián en Portugal, que me dió un ataque de pánico en Lisboa hace un año, recuerda? Cuando me acusó de desposeerlo de la magia de mi máscara de años.
Ahora ya no me da risa ni pánico, lo que me parece muy sano. Ya no me hace nada.
le extrañará - le enojará más bien- que le escriba de nuevo, rompiendo por décima vez la promesa que hice de no escribirle más. Pero déjeme decirle que no es sólo mi culpa si me veo obligada a escribirle.
Vine a Anatolia a descansar, a resolver unos temas familiares al borde del mar Egeo. Y fíjese si la vida no es terrible.
Decidimos con mi hermana ir a Afrodisia – a modo de rito, de ceremonia de peregrinaje para que ella esté mejor- ir a ver la verdadera cuna del amor.
Por mi parte, ni una vez pensé en Usted.
Pero al llegar a Afrodisia, al templo de la diosa griega del amor, descubrí que el templo se llama el Sebasteion. Me asusté, en serio, y sólo acerté a preguntar la fecha. Si Usted no tiene sensibilidad poética alguna fíjese que a mí tal casualidad me provocó un irrepresible ataque de risa. Era de nuevo su cumpleaños.
Y decidí escribirle.
La vida es muy breve para ignorar este tipo de cosas. Y me quedan muchos meses de mayo por olvidar en mi vida futura, que de todos modos no será muy larga.
Ahora sí, esperemos, por última vez:
Feliz cumpleaños.
Se despide muy cordialmente,
Gabriela
PS/ Para seducir a una mujer, tome en consideración este lugar. Que el templo de Afrodita en Anatolia se llame Sebasteion debería llenarlo a Usted de orgullo taurino. Más aún que lo del rey Sebastián en Portugal, que me dió un ataque de pánico en Lisboa hace un año, recuerda? Cuando me acusó de desposeerlo de la magia de mi máscara de años.
Ahora ya no me da risa ni pánico, lo que me parece muy sano. Ya no me hace nada.
miércoles
Teodora de noche. Silencio. O casi. Se oyen pasos furtivos en la noche.
Teodora piensa en una historia: una mujer se suicida el día de su boda. Se ahorca.
La gente en la alcaldía espera. Pero no llega ninguno de los novios.
Ella se suicida. Porque él no va a llegar (lo ha visto que se fuga con otra).
FIN.
?
Teodora se siente bien.
El día con su hermana la llenó de csas buenas. La satisfacción de ver a su hermana más viva, más relajada.
Por veces, se ausenta. Adónde vas, hermanita, cuando estás frente a mí sin verme?
Cuándo se empieza a tener miedo? Cómo empezó ella a tener miedo?
Teodora piensa en una historia: una mujer se suicida el día de su boda. Se ahorca.
La gente en la alcaldía espera. Pero no llega ninguno de los novios.
Ella se suicida. Porque él no va a llegar (lo ha visto que se fuga con otra).
FIN.
?
Teodora se siente bien.
El día con su hermana la llenó de csas buenas. La satisfacción de ver a su hermana más viva, más relajada.
Por veces, se ausenta. Adónde vas, hermanita, cuando estás frente a mí sin verme?
Cuándo se empieza a tener miedo? Cómo empezó ella a tener miedo?
Jean Rhys

“- I must write. If I stop writing my life will have been an abject failure. It is that already for other people. But it could be an abject failure to myself. I will not have earned death.
- Why is all this dangerous?
- Because I have been accused of madness.
But if everything is in me, good, evil and so on, so must strength be in me if I know how to get at it.
- This is the way?
- I think so.
- ALL RIGHT THEN. BUT BE DAMNED CAREFUL NOT TO LEAVE THIS BOOK ABOUT _____".
- Why is all this dangerous?
- Because I have been accused of madness.
But if everything is in me, good, evil and so on, so must strength be in me if I know how to get at it.
- This is the way?
- I think so.
- ALL RIGHT THEN. BUT BE DAMNED CAREFUL NOT TO LEAVE THIS BOOK ABOUT _____".
El mar Egeo
Qué vas a hacer, Teodora, con esta sensación que la vida se te va?
Hola mar Egeo.
Creo que las presentaciones fueron un poco frustrantes. Pero no logro presentarme, no sé quién soy. No es por vos, mar Egeo, pero odio este lugar.
Vos sos tan distinto también, supongo que tomará unos días, unos tragos.
Conocernos. Con un poco de sol bastaría. O una tormenta.
Teodora disfruta del silencio que la rodea. La tenue luz de su lámpara frente a la bahía.
Viernes
Teodora está sorprendentemente feliz.
Es como si el mar Egeo hubiera cumplido ese deseo: ahora llueve a cántaros.
La extraña sensación de haber “ganado” una batalla, de haber deseado este mal tiempo y que ahora llueva sin cesar en el mar Egeo.
Hola mar Egeo.
Creo que las presentaciones fueron un poco frustrantes. Pero no logro presentarme, no sé quién soy. No es por vos, mar Egeo, pero odio este lugar.
Vos sos tan distinto también, supongo que tomará unos días, unos tragos.
Conocernos. Con un poco de sol bastaría. O una tormenta.
Teodora disfruta del silencio que la rodea. La tenue luz de su lámpara frente a la bahía.
Viernes
Teodora está sorprendentemente feliz.
Es como si el mar Egeo hubiera cumplido ese deseo: ahora llueve a cántaros.
La extraña sensación de haber “ganado” una batalla, de haber deseado este mal tiempo y que ahora llueva sin cesar en el mar Egeo.
Encuentro con ella misma
En lo alto de un balcón soleado, Teodora se deja distraer por la cantidad de gente que pasa. Busca detenidamente a ver si se encuentra allá abajo, caminando.
Se espera desde lo alto del balcón, espera el momento en que se verá caminar por la calle, levantar los ojos y cruzar la mirada con la que en lo alto de un balcón ve hacia la calle, distrayendose al ver la gente que pasa. Y espera verse pasar...
Se espera desde lo alto del balcón, espera el momento en que se verá caminar por la calle, levantar los ojos y cruzar la mirada con la que en lo alto de un balcón ve hacia la calle, distrayendose al ver la gente que pasa. Y espera verse pasar...
El Silencio
Teodora necesita inspirarse del silencio.
Teodora debería volverse muda algún día. Para poder gritar mejor.
Sí, cada cierto tiempo Teodora decide guardar un día de silencio. Para que la palabra venga con dolor, y en su camino esboce una llaga, una herida por donde salgan los escritos de Teodora.
Teodora, reina de Constantinopla. Marguerite Duras, le Cahier Théodora.
Teodora quiere ser escritora. Y ser delgada también.
Quiere asomarse al borde de la orilla de la palabra escrita, al borde de la Poesía, ahí donde se está solo y se crea, ahí donde se sufre pero se deja "huella".
Entonces, regresar.
Regresar desde el silencio hacia un lenguaje que sea suyo. Y como se dice de un perro que ladra, se dirá de Teodora que - escribe.
Teodora debería volverse muda algún día. Para poder gritar mejor.
Sí, cada cierto tiempo Teodora decide guardar un día de silencio. Para que la palabra venga con dolor, y en su camino esboce una llaga, una herida por donde salgan los escritos de Teodora.
Teodora, reina de Constantinopla. Marguerite Duras, le Cahier Théodora.
Teodora quiere ser escritora. Y ser delgada también.
Quiere asomarse al borde de la orilla de la palabra escrita, al borde de la Poesía, ahí donde se está solo y se crea, ahí donde se sufre pero se deja "huella".
Entonces, regresar.
Regresar desde el silencio hacia un lenguaje que sea suyo. Y como se dice de un perro que ladra, se dirá de Teodora que - escribe.
El camino
Teodopa se encuentra en otro de los lugares más atractivos de Istanbul.
Increíble sensación de vacación, de disponibilidad onírica y contemplativa. (Bull shit)
Tiene que seguir el Bósforo para encontrar el camino a casa. Teodora podría seguir frente al agua largo rato, pero la ruta es larga y las etapas no deben alejarla de su objetivo principal: el camino.
Ortaköy. Un rincón nada más.
Increíble sensación de vacación, de disponibilidad onírica y contemplativa. (Bull shit)
Tiene que seguir el Bósforo para encontrar el camino a casa. Teodora podría seguir frente al agua largo rato, pero la ruta es larga y las etapas no deben alejarla de su objetivo principal: el camino.
Ortaköy. Un rincón nada más.
Portrait of multiple me
Teodora tiene 24 años
y cree, adivina, piensa, tropieza, se equivoca, no se enoja - imagina.
No.
Teodora tiene 24 años y siente.
Es lo mejor que sabe hacer.
Y se pregunta
qué hacer con todo lo que siente.
Teodora nos abe bailar, no sabe cantar, no sabe dibujar, no sabe pintar.
Teodora quiere escribir. Quiere filmar.
Cortázar hablaba de la soledad que representa no contar siquiera con la compañía propia.
Pero Teodora se siente acompañada constantemente.
¿Cómo lo sabe?
Por su constante obsesión del abandono.
Cómo se abandonan tantas mujeres que viven en ella, todas esas personas creaturas esos extraterrestres placebos ensayos impulsos cretinos deseos cuartos vacíos volcanes salas de espejos fugas cascadas larvas mariposas?
NO ME PUEDO SENTIR SOLA.
Teodora, sería desertar.
Por veces hay apagones, guerras civiles.
Diferencias de lenguas.
Pero no puedo afirmar (no en este momento) que alguna vez se me haya dejado sola.
Desierta, sí.
y cree, adivina, piensa, tropieza, se equivoca, no se enoja - imagina.
No.
Teodora tiene 24 años y siente.
Es lo mejor que sabe hacer.
Y se pregunta
qué hacer con todo lo que siente.
Teodora nos abe bailar, no sabe cantar, no sabe dibujar, no sabe pintar.
Teodora quiere escribir. Quiere filmar.
Cortázar hablaba de la soledad que representa no contar siquiera con la compañía propia.
Pero Teodora se siente acompañada constantemente.
¿Cómo lo sabe?
Por su constante obsesión del abandono.
Cómo se abandonan tantas mujeres que viven en ella, todas esas personas creaturas esos extraterrestres placebos ensayos impulsos cretinos deseos cuartos vacíos volcanes salas de espejos fugas cascadas larvas mariposas?
NO ME PUEDO SENTIR SOLA.
Teodora, sería desertar.
Por veces hay apagones, guerras civiles.
Diferencias de lenguas.
Pero no puedo afirmar (no en este momento) que alguna vez se me haya dejado sola.
Desierta, sí.
Teodora - Istanbul
Teodora ha decidido reconciliarse con ella misma. Ser más lenta cuando se trata de reconciliarse, peros er más eficaz para que el ataque cntra sí misma sea menos letal.
Esta noche será el comienzo.
El Bósforo.
Teodora no encuentra en la ciudad un aura de erotismo. Ni un suspiro de deseo tras lo que podría ser... ser tal vez el potencial onírico de la ciudad.
le es imposible ver tras los velos el misterio de un erotismo casi inciático.
No, sólo se ve algo oscuro.
Algo que tiembla. Pero no de deseo.
De miedo
Esta noche será el comienzo.
El Bósforo.
Teodora no encuentra en la ciudad un aura de erotismo. Ni un suspiro de deseo tras lo que podría ser... ser tal vez el potencial onírico de la ciudad.
le es imposible ver tras los velos el misterio de un erotismo casi inciático.
No, sólo se ve algo oscuro.
Algo que tiembla. Pero no de deseo.
De miedo
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