Qué vas a hacer, Teodora, con esta sensación que la vida se te va?
Hola mar Egeo.
Creo que las presentaciones fueron un poco frustrantes. Pero no logro presentarme, no sé quién soy. No es por vos, mar Egeo, pero odio este lugar.
Vos sos tan distinto también, supongo que tomará unos días, unos tragos.
Conocernos. Con un poco de sol bastaría. O una tormenta.
Teodora disfruta del silencio que la rodea. La tenue luz de su lámpara frente a la bahía.
Viernes
Teodora está sorprendentemente feliz.
Es como si el mar Egeo hubiera cumplido ese deseo: ahora llueve a cántaros.
La extraña sensación de haber “ganado” una batalla, de haber deseado este mal tiempo y que ahora llueva sin cesar en el mar Egeo.
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